Museo de la Persona: Cómo construir y contar historias de vida

“¿Cuando hablamos de historias de vida, de qué estamos hablando?” Fue la pregunta con que se dio inicio a la disertación sobre Tecnología Social de la Memoria, primer curso ofrecido por el Museu da Pessoa de Brasil en Buenos Aires, como preámbulo a la próxima creación de un Museo de la Persona en Argentina.

Las facilitadoras fueron Karen Worcman y Sonia London, directoras y cofundadoras del museo, quienes durante cuatro sesiones realizadas del 08 al 11 de agosto en la sede de la Universidad de Belgrano, compartieron las herramientas que su experiencia de 25 años a cargo de esa iniciativa le han aportado.

Ahora, en este artículo, yo comparto el conocimiento construido a partir del curso, porque de eso trata la Tecnología Social, socializar el saber y darle un uso transformador e inclusivo en busca del bien común.

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¿Qué es Tecnología Social de la Memoria?

Iniciemos contando que el concepto de Tecnología Social tiene su origen en Gandhi, quien hablaba de la producción de tecnología realizada POR las masas, no PARA las masas.

Es decir, producir tecnología o métodos de producción de conocimiento cuyo uso no sea excluyente, y así facilitar las herramientas para que las personas puedan construir sus propios procesos y autogestionar la solución de sus problemas y necesidades.

Desde entonces, ha sido objeto de diversos debates alrededor del mundo, incluso en Argentina comenzó a profundizarse sobre el tema de las tecnologías apropiadas por las comunidades.

La Tecnología Social es un proceso, método o instrumento capaz de solucionar algún problema social de manera simple, con bajo costo, fácil replicabilidad y amplio impacto social.

Partiendo de estas ideas, podemos decir entonces que la Tecnología Social de la Memoria son conceptos, principios y prácticas que permiten que públicos variados se apropien de la metodología de registro y producción de historias.

La idea es que no sólo el conocimiento o el producto obtenido de entrevistas o testimoniales estén al alcance de todos, sino también las herramientas para generar productos propios. Entonces, ser participativa, de alto impacto y bajo costo son las características más importantes de la Tecnología Social y por ende, de la Tecnología Social de la Memoria.

Con estas premisas, según explicó Worcman, fue fundado el Museo de la Persona en Sao Paulo, que ya cuenta con miles de historias de vida en formato de video en sus archivos, fotografías y textos, convertidos en documentos testimoniales, disponibles para todos quienes quieran acceder a ellos, a través del portal web www.museudaperssoa.org, donde además tienes la posibilidad de contar y compartir tus historias de vida.

¿Cómo una entrevista se convierte en historia de vida?

Lograr obtener una historia lo más autentica e interesante posible de alguien al entrevistarlo, es como quitar las capas de una cebolla, porque todos tenemos capas premontadas de nuestra propia historia.

En la entrevista, la historia que nos cuenta el entrevistado no necesariamente es la verdad de lo ocurrido, ni hace falta que lo sea, cuando hablamos de historia de vida, pues pensar los hechos que nos cuenta una persona en términos de verdad o mentira, sólo puede interferir en lo más trascendente, escuchar la visión e interpretación personal y cultural de un testimonio, de una historia de vida.

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El proceso de construcción de una historia de vida siempre se trata de una co-autoría y lo que se busca es registrar a la persona que cuenta su historia, no la “verdad” como tal. Eso porque cada persona cuanta las cosas desde su memoria individual y colectiva.

Recordemos que no se trata de hacer una entrevista periodística o un reportaje audiovisual, sino de construir una narrativa, una historia, que posteriormente será un documento invaluable, un patrimonio histórico y social, una valiosa pieza de un museo, claro, una vez que haya sido correctamente registrada e incorporada al archivo.

Además, sin ánimos de un extenso debate sobre términos como verdad u objetividad, casi todo producto de investigación documentado, basado en la entrevista es susceptible a miles de interpretaciones y verdades mediadas.

Esto ocurre porque toda entrevista está condicionada por muchos factores, como por ejemplo la intencionalidad, tanto del entrevistador -contar una historia, conmover, causar interés, etc. – como del entrevistado -deseo de ser admirado, comprendido, aceptado, etc.

También intervienen los códigos, como lenguaje, expresión corporal, etc. y los medios, como grabadora, cámara, luces, micrófonos y otro gran etc. Recordemos que cuando hacemos una entrevista, creamos un ambiente y le producimos estímulos a los entrevistados, incluso los tipos de preguntas y cómo las hacemos pueden inducir las respuestas y moldear la historia.

En un próximo artículo ahondaré sobre técnicas para realizar el registro de la historia, pero uno de los puntos más importantes es evitar pensar la entrevista en términos de “buscar la verdad” de lo que nos cuenta el entrevistado, porque lo realmente importante, para obtener una historia de vida, es la persona entrevistada y su visión e interpretación ante lo que se haya vivido.

Porque en cada una de nuestras experiencias está implícita la experiencia social, guardada en nuestra memoria, que es como una caja de hechos que constantemente seleccionamos para guardar y nos dice qué somos y porqué estamos donde estamos. Con estos hechos, registros o imágenes le damos significado a lo que vivimos.

Lo que lo hace trascendente, es que con cada una de estas historias, construimos una memoria colectiva, que es el conjunto de registros elegidos por el grupo como significados, que establece su identidad, su forma de ser y vivir el mundo, y que provienen de sus parámetros, históricos y culturales.

Las posibilidades de compartir esa memoria es lo que nos da a cada uno el sentido de pertenencia. Se trata de una relación creativa y dinámica entre el individuo y el grupo. Somos seres humanos, pero también seres históricos, y son esas historias las que realmente se preservan en el tiempo.

Aquí junto a Karen Worcman y Sonia London, cofundadoras del museo y mi amiga Marcela Baigros, fundadora de la ONG Cero a la Derecha.

Escrito por Quintín Rodríguez T.

Comunicador Social – Social Media Planner

Instagram/ Twitter/ Facebook: @5to2do

quintinrodriguez@gmail.com

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