La búsqueda.

En mi pueblo, San Juan de Colón, ubicado en la región venezolana del Táchira, que es de donde yo provengo, se dice que para “curarse la locura”, lo primero que el loco debe hacer es reconocer que lo está; es decir, aceptar su condición de loco.

 Aunque esta aseveración la esté exponiendo sin el respaldo de ninguna comprobación científica, que yo conozca, creo que es una premisa aplicable a muchas áreas de la experiencia vivencial humana, sobre todo en este proceso profundamente personal que he iniciado y que he dado por llamar:IMG_20150304_101501

Si de antemano afirmo que para mí, más importante que encontrar algo o llegar a una meta, lo realmente trascendente en la vida es la búsqueda en sí, reconozco entonces que son los pasos que doy a cada instante y la dirección en la que los encamino, el verdadero factor transformador, en lo que realmente se basa esto de existir, porque le da significado a cada instante del presente , que es en el que vives, no en el que pasó ni en el que vendrá inmediatamente posterior. Es en este fragmento de tiempo presente que respiro, que sueño, que siento, que temo, que busco, que cambio y que existo.

 Eso hace a los momentos demasiado importantes como para desperdiciarlos en algo o alguien que no aporte o enriquezca en algo al plan de vida que pueda yo tener, o para ser más honesto, que pueda la vida tener para mi. (ver mi otro artículo Gerenciando los momentos: carpe diem y otros aforismos)

 Viéndolo de esta manera, la búsqueda, más que para encontrar, termina siendo un mecanismo para evitar perder la atención hacia la situación que construyes a cada instante, gracias a que te mantienes enfocado en tratar de producir una respuesta a cada estímulo, que se adecúe a la visión de vida que quieres asumir; tratar de lograr un entendimiento, una razón, una situación o un sentimiento, cónsonos con el camino que te has planteado, con la versión de ti que has decidido ser; pero sin que nada de esto te separe del aprendizaje y del disfrute de las experiencias que vives para lograrlo.

Punto de partida

Hace ya dos meses, durante un viaje que realicé para pasar las fiestas decembrinas con mi familia, pude “tocar suelo” y tomé la decisión de encaminar mi senda, hacía una situación de vida que realmente me permita ser lo más fiel a mí mismo de lo que pueda llegar a ser, aunque para ese momento, y aún ahora, no comprendiera con claridad lo que eso signifique e implique en su totalidad.

 Sin embargo, sólo tomar esa primera decisión me ha permitido tomar otras, con el riesgo y desapego que significan en casi todas las ocasiones, pero que han terminado siendo la verdadera fuerza motora hacia una meta u objetivo que para mi sorpresa, nada tiene que ver con elementos físicos o materiales, y mucho menos con la esperanza de que al alcanzarlos determinen si realmente seré feliz o exitoso, porque eso ya lo soy, justo en este momento, y para mi gran dicha, no lo digo retóricamente hablando. Así comencé a sentirme.

 Decimos que el tiempo pasa, que la edad no perdona, que debemos asegurar la vejez, y muchas otras premisas que entiendo, pero que justo en este momento carecen de validez para mí, porque en realidad tomé conciencia de que no hay mejor uso para mi tiempo de vida que buscar ser realmente feliz y sentir plenitud, así como producirla para los demás; lo contrario pienso que es vivir fuera de foco, que es una de las mayores trampas en las que se puede terminar viviendo, muy cómodamente por cierto.

 No juzgo a nadie, sólo que ese no soy yo. Simplemente no pienso ni siento de esa manera en este momento y fue de eso que tomé conciencia, lo que lejos de preocuparme, me quitó toda la presión y angustia que sentía.

 Era un pez que no estaba en su pecera.

 Entonces, cerrando la idea, tomé conciencia, luego tomé decisiones y ahora trato de vivir más vivo el “ahora”. Aún faltan muchas acciones, que causarán o encausarán nuevos desapegos y sentimientos, pero como lo realmente importante es el momento presente y cómo te conectas en realidad con éste, entonces bienvenido lo nuevo y lo aún no explorado, porque es la búsqueda lo que me hace recordar que vivo y que eso de transitar la vida no es eterno, pero sí importante, por lo menos para mí.

 Ah, y para concluir, sí, estoy loco, acepto mi condición de loco, pero por ahora, no estoy seguro de querer hallar una cura para eso.

 ¿Y tú, qué tan loco estás?

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